Backend Statements
Esto no es un mapa.
Es una brújula.
Hacemos las cosas con pereza premium.
Es decir, hacerlo todo de la forma más fácil, más rápida, lo mejor posible; sin sacrificar ética, estética o calidad.
Aquí ni el cliente ni nadie tiene “la razón” porque sí.
Aquí todos somos adultos realizando una negociación: un intercambio de valores.
La negociación –en el caso de nuestra marca–, es siempre una conversación entre pares.
Tenemos unos límites establecidos y, si tenemos suerte, el cliente también los tiene.
Sí es sí.
No es no, como oración completa.
La negociación de ese no, a veces, cuando nos da la gana, es válida.
Pero cuando no queremos negociar, no queremos y ya, sin decoros.
Nuestra vida no depende de una venta, o tres.
Nuestra vida depende de respetar nuestros límites y los del otro, porque es lo que nos mantiene dignos como humanidad.
Por lo tanto nuestra vida depende de pensarnos y definir qué sí puedo/quiero y qué no puedo/quiero.
Para definir esos 'sí' y esos 'no' se requiere información, experimentación y, finalmente, reflexión.
Mover un límite es válido porque es el único terreno fértil para la creatividad.
Pero moverlo implica atención doble.
Entonces:
¿Vale la pena?
El cliente -ni nadie- tiene la razón "porque sí" porque wetcarlota únicamente es posible cuando se puede conversar.
Y para conversar, tener la razón, es taparse la mente. No hablamos con mentes en ese estado.
Nos vinculamos desde la honestidad.
Los vínculos que valen la pena están condicionados a que siempre se diga la verdad.
Y se mantienen en la medida en que esa verdad sea más y más profunda.
El riesgo de esa verdad significa que las personas puedan ya no elegirnos.
Y, aún así, seguir diciendo la verdad.
Y seguir eligiendo, cada día, arriesgarlo todo para que los vínculos que tenemos sigan siendo vínculos honestos, es decir, que sigan siendo vínculos que valen la pena.
Siempre se puede hacer todo mejor (kaizen).
Empezar como sea, con lo que sea. Pero siempre, siempre, siempre poner atención y foco en cómo hacerlo mejor.
De cara a uno mismo y de cara a los demás.
La excelencia es un cúmulo de esfuerzos de diferentes magnitudes por hacerlo siempre mejor.